Tipos de piel: ¿Qué piel tengo y cuándo sé que es sensible?

Tipos de piel: ¿Qué piel tengo y cuándo sé que es sensible?

Uno de los problemas fundamentales a la hora de definir una rutina de cuidados faciales es saber qué tipo de piel tenemos realmente para poder dar con los productos y pasos adecuados. En general, optamos por definir si es mixta, grasa o seca, pero pasamos por alto algunos momentos o estados de la piel en que ésta puede seguir siendo seca o mixta pero atravesar una época de especial sensibilización. En esos momentos, ¿qué hacemos?

¿Cómo saber cuál es mi tipo de piel?

Para resolver esta duda contamos con la ayuda de Thania Moreira, asesora de belleza y experta en el conocimiento de la piel. En este vídeo de abajo, Thania nos indica qué tipos de piel hay (mixta, grasa o seca) y cuándo estas se convierten en pieles sensibles.

La piel mixta es la más habitual, es la que tiene zonas más secas y otras más grasas. Esto es así porque la conocida como zona T contiene más glándulas sebáceas, por tanto esa zona emite más grasa natural que el resto. 

La piel grasa es la que, además de en la zona T, también presenta grasa en otras zonas del rostro, como los pómulos y mejillas, teniendo además tendencia a puntos negros, granitos y miliums.

La piel seca es aquella que no presenta grasa ni siquiera en la zona T. Hay menor presencia de glándulas sebáceas y por tanto la piel no puede protegerse sola con la creación de sebo natural. 

La piel sensible es cualquier tipo de piel mencionada anteriormente que, de forma momentánea o permanente, sufre una debilidad en su sistema de autoprotección y muestra sensibilidad a los agentes externos e internos. Puede presentar tirantez, rojeces, picor, descamaciones, eccemas...

Cada tipo de piel requiere su cuidado específico, y de todas ellas la piel seca es la más tendente a volverse sensible, dado el problema de lubricación natural. Aun así, las pieles mixtas o grasas pueden volverse también reactivas, especialmente si han sido sometidas a tratamientos muy astringentes que han provocado estados severos de deshidratación y sequedad en determinadas zonas, como las mejillas.

¿Cómo sé si mi piel es o está sensible?

Como indica Thania en el vídeo, la clave de la sensibilidad está en la barrera cutánea. Una piel con una barrera fuerte está protegida y reacciona de forma normal a los agentes externos (calor, frío, viento, sequedad del ambiente, contaminación…). Sin embargo, si esa barrera está débil o dañada la piel reacciona de forma exagerada porque no es capaz de defenderse.

La piel se altera enrojeciéndose, provocando una sensación de calor o ardor que puede ir acompañada de picor y puede derivar incluso en eccemas o descamación.

¿Cómo evitar que mi piel se altere?

Lo primero es conocer qué es lo que puede causar esa alteración, en qué situaciones las pieles normales se enrojecen levemente pero las pieles sensibles sufren de manera intensa al estar desprotegidas:

  • Sequedad, calor o contaminación del ambiente

  • Cambios bruscos de temperatura

  • Exposición a climas fríos y al viento

  • Roce o fricción de la piel con toallas, discos desmaquillantes, exfoliantes…

  • Contacto con sustancias químicas y fragancias, tanto sintéticos como naturales (los aceites esenciales)

  • Uso de agua caliente

  • Exposición solar 

  • Ingesta de alimentos picantes, excitantes, especias, alcohol…

  • Esfuerzo físico intenso

  • Situaciones de estrés o de vergüenza

En caso de tener que afrontar cualquiera de estas situaciones en nuestro día a día, debemos asegurarnos de fortalecer esa barrera cutánea para que la piel sensible no sufra demasiado. Al margen de llevar una alimentación sana y un estilo de vida saludable, conviene cuidar la piel con ingredientes respetuosos que además aporten la nutrición que la piel necesita.

La cosmética 100% natural y ecológica de MATARRANIA ofrece esta protección para las pieles más sensibles, disponiendo de una gama específica de productos sin aceites esenciales y ricos en aceites vegetales nutritivos, emolientes y calmantes, con una elevada presencia de ácidos grasos y vitaminas en su composición. Es la protección y el alimento diarios que la piel necesita para hacer frente a los agentes externos cotidianos.

Publicado el : 03/03/2020 12:00:00

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