Natural, bio, orgánico, ecológico... ¿qué es qué?

Natural, bio, orgánico, ecológico... ¿qué es qué?

¿Bio?, ¿ecológico?, ¿natural?, ¿orgánico? Tenemos montado un baile de etiquetas en los productos que muchas veces los utilizamos a la ligera. Hace poco te contábamos en un post acerca de estos términos y cómo diferenciar la cosmética natural de la cosmética ecológica.

Como explicábamos en el post anterior los términos bio o biológico, orgánico y eco o ecológico significan exactamente lo mismo y los podemos utilizar indistintamente cuando nos referimos a cosmética. El término orgánico viene del inglés y el biológico del francés, y las hemos adoptado como sinónimos de ecológico. Pero en otro tipo de productos ¿ocurre lo mismo?

Productos naturales

Consideramos un producto natural cuando está derivado de una planta, un animal o un mineral, es decir que no lo hemos sometido a cambios sintéticos. Una manzana o el aceite de oliva virgen extra son productos naturales, pues no han sido sometidos a ningún cambio sintético. Sin embargo, una galleta ya no se considera un producto natural ya que ha sido fabricado y no hay ningún agente en la naturaleza que pueda producir galletas.

Muchas veces vemos en etiquetas y paquetes con la frase “producto natural”, una estrategia de márketing para darle un valor más artesanal o saludable. Pero si interpretamos el término de una forma estricta los productos naturales estarían mucho más limitados.

Por ejemplo en el sector de la cosmética también se catalogan de productos naturales aquellos que simplemente contienen un porcentaje de ingredientes procedente de la naturaleza. Este porcentaje puede variar por eso debemos saber leer el INCI de los cosméticos para saber ante qué tipo de producto estamos.

Productos eco, bio y orgánicos

En la Unión Europea las denominaciones ecológico, biológico y orgánico, para los productos agrícolas y ganaderos destinados a la alimentación humana o animal se consideran sinónimos. Además su uso está protegido y regulado por los Reglamentos Comunitarios 834/2007 y 889/2008. Para que un producto pueda obtener la etiqueta eco debe cumplir unas normativas europeas, esto quiere decir que:

  • El 95% de los ingredientes del producto (como mínimo) deben ser de producción ecológica.
  • La tierra, el agua utilizada para regar, el sistema de control de plagas, el abono y la recolección deben ser naturales y de calidad
  • Los frutos deben madurar a su ritmo. Se debe evitar la sobreexplotación. No se deben utilizar fertilizantes, herbicidas, plaguicidas ni antibióticos.
  • No se ha de agregar organismos que modifiquen genéticamente.
  • Tampoco deben de contener aditivos, colorantes, o conservantes artificiales
  • El producto final ha de estar libre de residuos químicos, metales pesados y radiaciones.
  • Apostar por una fabricación, venta y reparto del producto de una forma sostenible y con el menor impacto posible.



¿Son mejores los productos ecológicos?

Hay estudios y opiniones que nos dicen que el aporte que realizan a nuestro organismo es prácticamente el mismo que otro producto no ecológico. Pero también contamos con estudios que nos dicen lo contrario, y que son más beneficiosos para nuestra salud. Lo que está clarísimo es que los productos ecológicos benefician a los ecosistemas y al planeta. El impacto medioambiental en la producción es menor y además se benefician los productores locales y de proximidad y se fomenta una economía circular. Gracias a la producción ecológica también se han rescatado semillas e incluso razas prácticamente perdidas. No es solo una forma de consumo, es una forma de vida. Ya que se implican muchos factores en esta forma de vivir, consumir y producir.

Publicado el : 28/12/2021 19:46:45