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Mujer y naturaleza: una historia de amor a través de los siglos

¿Existe una conexión especial entre la mujer y la naturaleza? En las culturas ancestrales, la mujer tenía un rol absolutamente ligado a la naturaleza. Era vista como la guardiana de la tierra, la poseedora de un conocimiento profundo de los ciclos naturales y las propiedades de las plantas. Ella era la encargada de transmitir este conocimiento a las nuevas generaciones, asegurando la supervivencia y el bienestar de la comunidad.

Una historia de amor eterna

Este tipo de conexión ancestral entre la mujer y la naturaleza podemos verla en diferentes culturas. Por ejemplo, en la cultura Maya, la mujer era considerada la encarnación de la Madre Tierra, Ixchel. Se la veneraba por su capacidad de dar vida y por su sabiduría en el uso de las plantas medicinales.

En la cultura Inca, las mujeres eran las "acllas". Poseían un conocimiento profundo de la astronomía y los ciclos lunares, lo que les permitía predecir las cosechas y las festividades religiosas.

Al son de los ciclos naturales

La conexión entre la mujer y la naturaleza es innegable, tanto a nivel hormonal como físico. Como hemos comentado, desde tiempos ancestrales, se ha reconocido que la mujer tiene una especial relación con los ciclos naturales del planeta, como los ciclos lunares, los cuales influyen en sus propios ciclos reproductivos.

Estudios científicos han demostrado que la luz de la luna puede afectar el ciclo menstrual de la mujer, ya que la exposición a la luz durante la noche puede alterar la producción de hormonas como la melatonina y la progesterona. Asimismo, se ha constatado que las mujeres que viven en comunión con la naturaleza y siguen sus ritmos naturales tienen una mayor fertilidad y una menor incidencia de trastornos hormonales.

Por otro lado, diversos estudios han evidenciado que la conexión con la naturaleza es fundamental para la salud física y mental de las mujeres. La exposición a espacios verdes y la práctica de actividades al aire libre pueden reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y aumentar la sensación de bienestar. Además, estar en contacto con la naturaleza fomenta la conexión con el propio cuerpo y la intuición femenina, fortaleciendo la autoestima y la confianza en sí misma.

Sin embargo, a lo largo de la historia, esta visión de la mujer como parte de la naturaleza ha sido relegada. La industrialización, la urbanización y el patriarcado han contribuido a una desconexión entre el ser humano y el medio ambiente, y a una devaluación del papel de la mujer en la relación con la naturaleza.

Mujer y nauraleza

Mujeres que nos reconcilian con la naturaleza

A lo largo de la historia, hasta nuestros días, encontramos mujeres que actúan contra esta disociación humanidad-naturaleza, porque creen firmemente que no es posible entender una parte sin la otra y que es el único camino para un mundo sostenible y en paz.

A lo largo de la historia ha habido mujeres que han liderado movimientos ambientalistas de gran relevancia. Un ejemplo destacado es el de la estadounidense Rachel Carson, bióloga marina y autora del libro "Primavera silenciosa", que alertó sobre los efectos nocivos de los pesticidas en el medioambiente y la vida silvestre. Su trabajo fue fundamental para la creación de la Agencia de Protección Ambiental en Estados Unidos y para la creación de la conciencia ambiental moderna.

Otro ejemplo es el de Wangari Maathai, fundadora del Movimiento Cinturón Verde en Kenia, que ha plantado millones de árboles en su país y ha luchado incansablemente por la conservación de la naturaleza y el empoderamiento de las mujeres a través del acceso a la educación y a la tierra.

Más cerquita, en la Sierra de Madrid, tenemos a Virginia Ceballos, naturópata y fundadora de Escuela Herbal, que acompaña cada año a cientos de personas con su Curso en Fitoterapia práctica y enseña cómo vivir de un modo más natural, utilizando las propiedades de las plantas en el día a día para tratar diferentes dolencias o desequilibrios.

Nosotras, desde Matarrania, creamos auténtica cosmética ecológica basada exclusivamente en ingredientes de origen natural y cultivo ecológico, que son afines a la naturaleza de nuestra piel. Y, precisamente, fue una mujer, Evelyn Celma, quien impulsó el proyecto para rescatar el conocimiento ancestral de las gentes del campo. Recopiló recetas tradicionales, transmitidas de generación en generación, que se basaban en las bondades del aceite de oliva y las plantas mediterráneas. Estas fórmulas, cargadas de sabiduría y tradición se convirtieron en el corazón de la marca Matarrania.

Debemos construir un futuro sostenible a través de la conexión con la naturaleza. La salud del planeta y de la sociedad depende en gran medida de la conexión que establezcamos con la naturaleza. Es urgente tomar medidas para fortalecer este vínculo, y en este camino, la educación ambiental, el consumo responsable y la reconexión con la naturaleza son pilares fundamentales.

Pasar tiempo en la naturaleza, disfrutar de sus espacios y aprender de ella es fundamental para fortalecer nuestro vínculo con la Tierra.

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