Meditación: beneficios y principios básicos

Meditación: beneficios y principios básicos

¿Qué es la meditación?

La meditación es básicamente una práctica de concentración y de atención, es una actividad intelectual en la que se busca conseguir un estado de atención centralizada en un elemento (respiración, objeto, sonido, pensamiento, sentimiento). Paradójicamente puede verse como un ‘ejercicio de descanso’ para la mente, siempre en guardia y saltando de un pensamiento a otro en la maraña de nuestro día a día. Ante esa dispersión y alta intensidad de actividad, la mente necesita un respiro y un descanso que proporcionará beneficios a todos los niveles. 

La meditación consigue darle estabilidad a la mente, pararse en el continuo viaje del pasado al futuro y centrarse en el presente, del que apenas somos conscientes si no prestamos atención. Al igual que estiramos nuestros músculos después del ejercicio, damos masajes o baños relajantes para el cuerpo cuando estamos cansados, la mente necesita ese mimo que le permita relajarse y descansar de su actividad.

Casi todo el mundo cree a priori que la meditación es dejar la mente en blanco, no pensar, quedarte como abstraído. Pero si se busca una comparación, sería más bien concentrarse en uno mismo y en lo que siente en ese momento, con pensamientos espontáneos incluidos. No es cuestión de huir de los pensamientos, sino de no profundizar en ellos, dejarlos pasar sin analizarlos, sin juzgarlos, como mirar sin verlos, manteniendo en todo momento el punto de concentración según el tipo de meditación elegida.

Beneficios de la meditación

  • Al entrenar tu concentración, te sentirás más centrado y por tanto mejorará tu memoria y aumentará tu productividad en todas las tareas que realices.

  • Mejorando la capacidad de atención, descubrirás mayor potencial para la resolución de problemas, con un pensamiento más racional y acertado.

  • Empezarás a percibir las cosas de otro modo, con más perspectiva y más optimismo, propios de vivir en el presente.

  • También aumenta los niveles de energía, empatía y creatividad.

  • Tu estado mental estará más equilibrado, al estar más relajado. Y por tanto también tu espíritu y tu cuerpo, pudiendo notar mejorías considerables en dolencias físicas.

  • Se reduce considerablemente el estrés y la ansiedad.

  • Mejora la calidad del sueño y estimula el sistema inmunológico

  • Te conocerás mejor a ti mismo, siendo capaz de descubrir los pensamientos que más te abordan y tu capacidad de afrontarlos. 

  • Favorece el desarrollo de la consciencia, del autoconocimiento y del desarrollo personal, puntos claves para una vida plena y feliz.

Tipos de meditación

Hay muchos tipos de meditación si buscamos referencias y analizamos toda la información de que disponemos. Pero puede resultar abrumador y hasta innecesario conocer esta información si es la primera vez que te enfrentas a ello. En este caso, lo mejor es conocer las formas en que puedes comenzar tu meditación y escoger la que más se adapte a ti y con la que más cómodo te sientas. Con el tiempo, puedes indagar más y conocer la cantidad de tipos de meditación que hay.

Cómo empezar a meditar

Te sugerimos, por tanto, unos pasos básicos para comenzar a meditar:

  • Escenario: Busca un momento y un lugar en que puedas estar tranquilo sin interrupciones ni distracciones, en un entorno que te resulte agradable. Ponte ropa cómoda y busca una silla, cojín, zafu o banco para ayudarte en tu postura, punto que veremos a continuación.

  • Postura: Lo importante de la postura es que te resulte cómoda sea cual sea, ya que dedicarás varios minutos. Puede ser sentado en una sillasentado con las piernas cruzadastumbado o incluso caminando. La más común y fácil de adoptar en los comienzos es en una silla o con las piernas cruzadas, pudiendo evolucionar poco a poco a la posición del loto (con ambos pies apoyados en los muslos). El soporte que escojas debe ayudarte a mantener la espalda erguida sin causar dolor.

  • Técnica: Aquí es donde podemos ubicar los distintos tipos de meditación, que hoy simplificaremos según el foco al que le prestemos atención.

    • Prestar atención a la respiración, haciendo inspiraciones y espiraciones profundas, contándolas si eso ayuda a mantener la concentración.

    • Centrar la vista en un punto fijo con los ojos abiertos.

    • Visualizar una imagen en nuestra mente, con los ojos cerrados.

    • Cantar un mantra o una frase positiva, que es la técnica utilizada en la práctica del mindfullness.

    • Seguir el ritmo de un sonido.

Recomendaciones

  • La mejor manera de aprender a meditar es practicando, es cuando realmente comienzas a entender su alcance y todas las indicaciones que hayas recopilado hasta el momento.

  • No te pongas metas ni exigencias, ya que solo conseguirás frustrarte si no las consigues. Comienza poco a poco, ampliando el tiempo de meditación según tus posibilidades y apetencias.

  • Puedes comenzar siguiendo una meditación guiada de 3 o 5 minutos, que ayudan a mantener mejor la concentración y dan pautas en las diferentes técnicas.

  • Busca tu momento apropiado para meditar. Hay quien prefiere por la mañana para activarse, de noche para relajarse o al terminar la jornada laboral para desconectar.

  • Evita meditar con el estómago muy lleno, y antes de empezar bebe agua y ve al baño si lo necesitas, para que tu cuerpo se sienta a gusto durante la práctica.

  • Mantén lejos o silenciada cualquier fuente de distracción, como el móvil u otros aparatos electrónicos.

  • Intenta realizar la práctica con una sonrisa

  • Al finalizar la meditación, tómate unos instantes de calma y evita retomar de inmediato cualquier actividad demasiado energética o el contacto con un electrónico para alargar el estado de paz en tu mente.

  • Aparte de meditar, empieza a ejercitar tu atención plena y consciente en cualquier momento del día, mientras realices cualquier actividad (cocinar, conducir, ducharte, comer, pasear). Sé consciente de cada gesto que haces, de las sensaciones de tu cuerpo mientras lo haces, préstale toda tu atención a aquello que te ocupa en el momento presente.

Cómo saber si lo estoy haciendo bien

Sólo tú lo sabrás y con el paso del tiempo, porque no hay un medidor de éxito en este caso. En realidad no hay conceptos de bien o mal en el resultado de la práctica, sino qué es lo que te aporta y qué sientes tú tras realizarla. Quizá en la primera sesión no sientas nada, ni tras la primera semana, pero con la práctica paulatina te darás cuenta de tu habilidad y del potencial que empiezas a desarrollar.

Hay muchos recursos a nuestro alcance para acceder a más información, técnicas y consejos sobre la meditación, desde vídeos tutoriales, audios guiados, páginas webs, libros, podcast, aplicaciones y centros especializados. Por lo que si alguna vez te has planteado meditar, te animamos a dar el paso y buscar toda la ayuda que necesites, esta práctica te proporcionará mayor bienestar en cuerpo, mente y espíritu.

Publicado el : 29/04/2020 19:30:00