El valor de hacerlo tú misma

El valor de hacerlo tú misma

Este domingo hemos hecho pan.

Tengo la suerte de vivir en el campo y la inversión del año pasado fue un horno de leña. Ya hace tiempo que nos rondaba por la cabeza el hacer pan y pastas. Hacer pan, ¡qué complicado! Las mujeres del pueblo lo recuerdan como un trabajo costoso y duro (¿cuál no lo era?), sin agua corriente, ni luz eléctrica, sin tiendas para comprar la harina ni coche para ir a buscar la levadura...

Pero por suerte esto ha cambiado, y tengo la suerte también que mi hermana me ha trasladado su sabiduría de 7 años de pruebas, fracasos y éxitos, y en un plis plas me ha enseñado los trucos básicos para hacer pan. Ella nos acompañó las dos primeras veces, pero este domingo estaba yo sola ante el horno y la masa y ¡voilà!

¡Mis primeros panes! Hasta nos atrevimos con unas cocas de almendras y manzanas (almendras de nuestros almendros y manzanas de Agustina, nuestra vecina).

Hemos perdido el gusto de hacer las cosas por nosotras mismas, está todo tan accesible y tan "barato" (no para todos, y no se cuenta el coste ambiental y social de tantos productos que hay en las estanterías...). Pero en realidad es tan fácil... una pizza casera, un bote reciclado de lápices para los niños, un bote de tomate en conserva... Y te sientes tan bien después de haberlo hecho...

Publicado el : 19/02/2016 10:15:02