Cómo utilizar un exfoliante de la manera más adecuada

Cómo utilizar un exfoliante de la manera más adecuada

Realizar una exfoliación sobre nuestra piel de forma periódica nos permite aportar más oxígeno a nuestras células y eliminar mejor las toxinas. Si además aplicamos el producto de una manera adecuada conseguimos un mejor resultado en el funcionamiento de nuestra circulación y en el sistema linfático, que hace que nuestro cuerpo drene líquidos, se desintoxique y regenere los tejidos.

Muchos tratamientos de belleza llevados a cabo por profesionales consiguen grandes resultados gracias a este tipo de masajes y al uso de productos eficaces, como es el caso del Exfoliante de oliva 100% BIO de MATARRANIA. Aunque en casa también podemos poner en práctica unas pautas a la hora de su aplicación que potenciarán su efectividad y mejorarán sus resultados.

El masaje debe ser suave y haciendo círculos pequeños y pausados, realizándolo de forma ascendente de pies a cabeza para facilitar el drenaje. Para eliminar mejor las impurezas y los residuos de la piel es recomendable iniciar el proceso de exfoliación por zonas.

  • En la primera fase, es recomendable que exfolies desde los pies hasta la zona de las rodillas. Coge una cucharada del producto y repártelo en ambas manos, realiza suaves masajes circulares de forma ascendente, ve despacio y toma conciencia siempre de cómo te aplicas los productos. Recuerda que siempre son más efectivos cuando al aplicarlos emitimos mensajes positivos sobre lo que estamos realizando.

  • Cuando llegues a la zona de rodillas, lleva el masaje hacia la zona de detrás para favorecer la eliminación de residuos. Párate un minuto y realiza unos pequeños círculos (dos o tres veces, siempre en el sentido de las agujas del reloj) en esta zona, y sigue con la segunda fase: de rodillas a caderas, siguiendo la misma pauta anterior.

  • Una vez llegues a la zona inguinal repite el momento pausa, repite los masajes circulares y pasa a la tercera fase: zona de brazos. Con la mano contraria al brazo que exfolias, comienza a masajear desde las manos hacia la zona de axilas. Los codos suelen ser zonas más secas ¡préstales atención!

  • Cuando llegues a la zona de axilas párate un minuto y respira, y cambia de brazo para repetir la misma acción. A continuación, haz un pase suave por la zona de cuello y senos, unas zonas muy delicadas por lo que debes ir más despacio y con mucho mimo.

  • Por último, céntrate en las zonas de abdomen, espalda y caderas. En la zona del vientre puedes darte el masaje siguiendo el sentido del colon: comienza los círculos desde el lado derecho en dirección hacia el izquierdo, y repite la acción del izquierdo hacia el derecho llegando hasta la zona más baja de tu abdomen. Estimular esta zona con varios pases de masaje te ayuda a mejorar el estreñimiento y facilita la eliminación de toxinas.

  • Nuestra espalda es una zona más limitada y dependerá de tu flexibilidad que puedas cubrir todas las zonas. Si exfolias la zona superior dirígete hacia las zonas de drenaje de las axilas, y si exfolias la parte más baja de la espalda es más fácil que la eliminación llegue a la zona inguinal, así también podrás tratar la zona de glúteos. En ocasiones, y con la falta de transpiración en la piel durante el invierno, la piel de la zona baja de los glúteos suele tener granitos o más células muertas, haz un poquito de hincapié en la zona y pronto apreciarás cómo mejora su aspecto.

A la hora de aplicar el exfoliante en el rostro, te recomendamos que lo realices en otro momento paralelo a la ducha, como un ritual de belleza más centrado en la zona del rostro. Será mucho más gozoso y podrás realizar el proceso completo, con la fase de higiene, la exfoliación y posteriormente la aplicación de la crema o serum que estés utilizando en ese momento. Los rituales de belleza son momentos de bienestar que te permiten conectar contigo mismo para terminar o iniciar el día con pensamientos positivos y de amor hacia tu persona, disfrútalos y sácales el mayor partido posible.

Publicado el : 21/06/2018 10:35:38